El plato de ducha es una de las superficies del baño que más utilizamos y, paradójicamente, una de las que más fácilmente pueden acumular suciedad. Aunque recibe agua y jabón a diario, eso no significa que se limpie por sí solo. Los restos de gel, champú, cal y grasa corporal pueden acabar formando una película difícil de eliminar.
Con estos ingredientes, mantener una limpieza regular ayuda a evitar que estas manchas se adhieran y que el plato pierda progresivamente su aspecto original, especialmente cuando está fabricado con materiales delicados.
La creadora de contenido especializada en limpieza conocida como Rakidag ha compartido en TikTok un método para limpiar el plato de ducha sin recurrir a la lejía. Su propuesta consiste en utilizar un limpiador multisuperficies con oxígeno activo y aplicarlo con una bayeta de microfibra colocada sobre una mopa. Se trata de una solución práctica que busca facilitar la limpieza y evitar tener que agacharse constantemente.
La especialista explica que prefiere evitar la lejía en determinados platos de ducha, especialmente los fabricados con resina. "El oxígeno activo tiene agentes blanqueadores y aparte limpia súper bien, porque ya sabes que la lejía no se puede utilizar porque amarillea", señala en el vídeo.
La advertencia principal tiene que ver con la compatibilidad de los productos: algunos fabricantes desaconsejan el uso de hipoclorito sódico, componente habitual de la lejía, porque puede alterar el color o deteriorar los acabados de ciertas superficies.
Sin embargo, no todos los platos de ducha están fabricados con los mismos materiales. Existen modelos de cerámica, acrílico, resina y cargas minerales, cada uno con características y necesidades de mantenimiento diferentes. Por eso, antes de aplicar cualquier limpiador, conviene consultar las indicaciones específicas del fabricante.
Asimismo, el hecho de que un producto contenga oxígeno activo no garantiza que sea adecuado para todas las superficies, especialmente si incorpora otros componentes que puedan afectar a los revestimientos.
Preparar la bayeta
El procedimiento que propone Rakidag comienza preparando una bayeta de microfibra. Primero la introduce en una cubeta con agua y después la escurre para eliminar el exceso de humedad. A continuación, coloca la bayeta sobre una mopa, de manera que pueda deslizarla cómodamente por toda la superficie del plato de ducha.
Este pequeño truco permite aprovechar una herramienta que normalmente se utiliza para limpiar el suelo y facilita llegar a los rincones sin adoptar posturas incómodas.
Una vez preparada la mopa, la especialista aplica sobre la bayeta el producto multisuperficies con oxígeno activo. Después comienza a limpiar el plato de ducha, desplazando la herramienta por las zonas donde suelen acumularse los restos de jabón y las marcas de agua.
La acción mecánica de la microfibra ayuda a desprender la suciedad, mientras que el limpiador actúa sobre las manchas para las que esté formulado. No es necesario frotar con fuerza si el producto y la superficie permiten una limpieza suave.
Esta técnica puede facilitar el mantenimiento de platos de ducha amplios, donde limpiar a mano toda la superficie resulta incómodo. La mopa permite realizar movimientos largos y distribuir el producto de manera más uniforme.
Después de limpiar, llega un paso que no conviene saltarse: retirar completamente el producto. Rakidag recomienda aclarar el plato de ducha para eliminar los restos del limpiador y la suciedad desprendida. Un buen aclarado evita que queden residuos sobre una superficie que estará en contacto con los pies descalzos. También es aconsejable comprobar que no permanece producto en las juntas o alrededor del desagüe y dejar secar el plato antes de volver a utilizarlo.
Fotos | @rakidag
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