Tener un jardín en pendiente puede parecer un inconveniente, especialmente cuando llega el momento de organizar los caminos, plantar vegetación o encontrar un rincón donde colocar una mesa. Sin embargo, los desniveles también ofrecen posibilidades que no existen en los terrenos completamente planos.
La clave está en aprovechar la inclinación natural del suelo y elegir soluciones que permitan circular cómodamente, distribuir las plantas y evitar que la tierra quede desprotegida.
Tres salvaciones
El creador de contenido especializado en jardinería de la cuenta Jardines con Vida ha compartido un vídeo en TikTok en el que explica tres maneras de resolver este problema. "Tenemos tres formas de salvar los desniveles en tu jardín", anuncia antes de mostrar distintos espacios ajardinados.
Sus propuestas combinan elementos constructivos y vegetación, desde unas escaleras hechas con traviesas de madera hasta pendientes cubiertas por plantas de crecimiento rastrero.
La primera solución es también una de las más evidentes: construir escaleras que permitan comunicar las distintas alturas del terreno. "La primera y en la que empezaría todo el mundo sería en construir unas escaleras", explica.
En el jardín que aparece en el vídeo, el equipo ha utilizado traviesas de madera para resolver un desnivel de casi cuatro metros. Los peldaños siguen el recorrido de la pendiente y facilitan el acceso entre las diferentes zonas sin necesidad de transformar toda la superficie.
Este tipo de escaleras puede encajar especialmente bien en jardines de aspecto natural, donde la madera se integra con la tierra, la piedra y la vegetación. No obstante, su construcción exige prestar atención a la estabilidad del terreno, el drenaje y la seguridad de los peldaños.
Cuando existe una diferencia importante de altura, como los casi cuatro metros del ejemplo, conviene contar con asesoramiento técnico para garantizar que el recorrido resulte seguro y que los materiales resistan las condiciones exteriores.
La segunda alternativa consiste en construir rocallas, una técnica paisajística que utiliza piedras para organizar el terreno y crear diferentes niveles. "Debajo de la vegetación que ya está crecida tenemos toda una rocalla formando bancales", señala el jardinero mientras muestra una zona cubierta de plantas. Estos bancales escalonados permiten distribuir la vegetación en distintas alturas y aprovechar espacios que, de otro modo, resultarían difíciles de utilizar.
Las rocallas también aportan una dimensión estética al jardín. Las piedras pueden quedar parcialmente ocultas entre arbustos, flores y plantas rastreras, dando la impresión de que el paisaje se ha formado de manera espontánea.
Además, una disposición adecuada de los elementos puede contribuir a controlar la erosión. Eso sí, las estructuras de contención destinadas a sujetar grandes cantidades de tierra requieren un diseño específico y no deben confundirse con una rocalla meramente decorativa.
La tercera propuesta es posiblemente la que exige menos elementos constructivos: cubrir directamente la pendiente con vegetación. "Simplemente cubriendo la pendiente con una planta tapizante que arraigue y sujete la tierra", explica el creador.
Las tres propuestas responden, en realidad, a necesidades distintas. Las escaleras facilitan el paso entre niveles; las rocallas permiten organizar el espacio y crear bancales; y las tapizantes ayudan a vestir y proteger las pendientes. En jardines con desniveles acusados, incluso pueden combinarse.
Antes de empezar, es importante observar cómo circula el agua cuando llueve y comprobar la estabilidad del terreno. Una buena planificación permite transformar una pendiente difícil de mantener en una parte integrada del jardín, sin necesidad de convertirlo todo en una superficie plana.
Fotos | @jardinesconvida/Tik Tok
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