Antes de volver a encender la calefacción en las próximas semanas, en las que acecha una bajada de las temperaturas segura, conviene mirar los radiadores con algo más de atención que la necesaria para girar su válvula.
Después de meses apagados pueden acumular polvo o presentar problemas que afectan a su funcionamiento. María Fernández, que comparte consejos domésticos en TikTok como @marianordichouse, propone una puesta a punto con tres actuaciones sencillas.
Menos pérdida de calor
La primera consiste en aprovechar el espacio entre el aparato y la pared. "Coloca láminas reflectantes detrás del radiador para mantener el calor más tiempo", recomienda en su vídeo. Estos paneles reflectantes están diseñados para reducir parte de la transferencia de calor hacia el muro situado detrás del radiador.
Su utilidad depende de dónde se instalen. Estos ofrecen más ventajas cuando los radiadores están colocados sobre paredes exteriores sin aislamiento. En cambio, en un tabique que separa dos habitaciones, el calor transmitido permanece dentro de la vivienda, por lo que no tiene el mismo sentido añadir un reflector.
El papel de cocina no sirve
Para colocarlos, hay que medir el hueco obviamente con la calefacción apagada y el radiador frío. Algunos se recortan y fijan con adhesivo; otros utilizan soportes específicos. También se debe comprar material específico para este uso: el papel de aluminio de cocina no ofrece las mismas características ni facilidad de colocación.
La segunda recomendación de Fernández es revisar si los radiadores de agua necesitan purgarse. Una parte superior fría mientras la inferior calienta o los gorgoteos pueden indicar aire atrapado, aunque una distribución irregular del calor también puede tener otras causas. Purgar consiste en expulsar ese aire, pero no en vaciar el radiador.
Ajustar la presión al terminar
El procedimiento debe hacerse con el sistema frío: se coloca un recipiente bajo el purgador y se abre lentamente, sin extraer el tornillo. Cuando deja de salir aire y aparece agua de manera continua, se vuelve a cerrar. En instalaciones con caldera individual, después hay que comprobar la presión y ajustarla según las instrucciones del fabricante si fuera necesario.
El tercer gesto es limpiar las zonas que normalmente quedan fuera del alcance de la bayeta. María Fernández propone un plumero estrecho y alargado para llegar al interior. Con el radiador apagado, también puede retirarse el polvo accesible con un aspirador y un accesorio adecuado, sin forzar las piezas ni desmontar elementos que requieran intervención técnica.
Una vez terminada la revisión, interesa comprobar qué hay delante del radiador. En cualquier caso, mantener despejada esa zona y evitar cortinas que lo cubran ayuda a utilizarlo correctamente. De poco sirve repasar cada rincón si después un sofá o una tela obstaculizan la circulación del aire caliente hacia la habitación.
Fotos | @marianordichouse.
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