Muchas veces guardamos en la cocina recipientes de plástico que perdieron su tapa, se mancharon con el uso o dejaron de resultar funcionales para almacenar comida. Antes de desecharlos, con un lavado profundo y materiales que tenés a mano es posible darles una segunda vida útil.
Estos envases son ideales para ordenar cajones y superficies donde suelen acumularse objetos pequeños, como clips, botones o gomitas de pelo. De esta manera, un objeto que parecía inservible en la cocina se transforma en un organizador práctico para distintos rincones de la casa.
El ámbito de las plantas y la jardinería doméstica es otra excelente alternativa para reutilizar estos recipientes. Al realizarles pequeñas perforaciones en la base para asegurar un buen drenaje, los tuppers viejos se convierten en macetas funcionales para brotes, esquejes o plantas ornamentales pequeñas, pudiendo además decorarse con pintura para integrarse a la estética del hogar.
Asimismo, resultan muy útiles como contenedores para guardar y clasificar semillas; basta con asegurarse de que estén protegidas de la humedad y sumarles etiquetas con el nombre de la especie y la fecha de guardado para mantener la huerta al día.
Para quienes realizan trabajos manuales o tareas de costura, estos contenedores son una forma sencilla de clasificar insumos que suelen terminar dispersos. Podés utilizarlos como un kit de manualidades para almacenar cintas, lanas, cuentas o pinturas, separando los materiales por recipiente o reservando uno para los elementos de uso frecuente.
De forma similar, un tupper funciona como un costurero improvisado muy eficaz para reunir agujas, hilos y alfileres; incluso se pueden colocar envases más pequeños en su interior para organizar cada tipo de accesorio y tener todo a mano.
En el baño, estos plásticos son una gran solución para dividir cajones o estantes y mantener ordenados peines, pinzas, hebillas y otros artículos de cuidado personal. Para aquellos tuppers de mayor tamaño, la mejor opción es destinarlos a cajas de almacenamiento general donde guardar elementos de poco uso diario, como cables, cargadores, accesorios de temporada o adornos.
Solamente se requiere lavarlos y secarlos bien antes de usarlos, teniendo siempre la precaución de descartar en los puntos de reciclaje locales aquellos plásticos muy deteriorados o rotos que puedan causar cortes o desprender residuos.
Imagen | freepik
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