Una fregona nueva dura apenas unas pasadas. Con el uso continuado, esta puede empezar a adquirir un tono amarillento y mantener cierto olor incluso después de aclararla. Antes de sustituirla por una nueva, existe un sencillo truco de limpieza para intentar recuperar las fibras y eliminar parte de la suciedad acumulada.
El método, compartido en Instagram, comienza colocando la fregona dentro de una bolsa de plástico. A continuación, se añade un poco de jabón lavavajillas directamente sobre las fibras.
El siguiente ingrediente es bicarbonato, que se reparte también sobre la fregona. Después se incorpora un buen chorro de vinagre de limpieza, una mezcla que no debería realizarse por la reacción que hacen conjuntamente pero que esta experta recomienda en sus redes.
Actuar en la bolsa cerrada
Una vez añadidos los tres productos, hay que cerrar la bolsa y dejar actuar la mezcla durante unos 20 minutos. De esta manera, los productos permanecen en contacto con las fibras durante todo ese tiempo.
Pasados los 20 minutos, el siguiente paso consiste en llenar el cubo con agua y aclarar bien la fregona. Es entonces cuando se puede comprobar la cantidad de suciedad que se ha desprendido durante el proceso.
Según explica la autora del truco, este sistema no solo ayuda a retirar la suciedad visible que provoca ese aspecto amarillento, sino que también permite eliminar los malos olores que puede ir acumulando la fregona con el uso.
Después del aclarado, conviene escurrirla y dejarla secar antes de volver a guardarla. El objetivo es que no permanezca húmeda dentro del cubo hasta el siguiente uso.
Así, una fregona que empieza a amarillear no tiene por qué terminar inmediatamente en la basura: una limpieza más profunda puede ayudar a recuperar su aspecto y eliminar parte de la suciedad acumulada entre sus fibras.
Fotos| Dawid Kochman
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