Si las juntas de tu baño se están poniendo negras, el problema puede no estar en la limpieza: esto es lo que recomiendan los expertos

La humedad que se acumula después de cada ducha favorece la aparición de manchas en juntas y esquinas, por lo que limpiar sirve de poco si no se mejora también la ventilación

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Joana Costa

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Es muy habitual: puedes limpiar el baño con frecuencia y, aun así, descubrir que las juntas de los azulejos vuelven a oscurecerse al cabo de unas semanas, como si el cuarto de baño no tuviera un mantenimiento constante. 

Esto es especialmente habitual alrededor de la ducha, en las esquinas y en aquellos puntos donde las superficies tardan más tiempo en secarse. Y ciertamente es que el origen del problema puede estar más en la humedad que en la falta de limpieza.

Pequeñas gotas de agua

El agua caliente de la ducha llena el ambiente de vapor. Cuando este entra en contacto con paredes, azulejos y otras superficies más frías, se transforma en pequeñas gotas de agua. Si este proceso se repite a diario y el baño no consigue secarse correctamente, esas zonas permanecen húmedas durante demasiado tiempo y pueden favorecer la aparición de moho y manchas oscuras.

Para los expertos, la condensación suele ser una de las causas de esas marcas en juntas y rincones y recomiendan combinar la ventilación con un mantenimiento periódico. Es decir, eliminar la mancha cuando aparece no basta si después de cada ducha volvemos a dejar el baño cargado de humedad y con la puerta y la ventana (si existe) cerradas.

La rutina después de ducharse importa

Una de las medidas más sencillas consiste en facilitar la salida del vapor nada más terminar la ducha. Si existe una ventana, conviene ventilar; si el baño carece de ella, puede utilizarse el sistema de extracción disponible y favorecer la renovación del aire según las características de la vivienda.

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También interesa evitar que los textiles húmedos añadan todavía más agua al ambiente. Una toalla mojada puede tardar mucho en secarse dentro de un baño pequeño, por lo que dejarla extendida en un lugar bien ventilado ayuda a reducir la humedad acumulada.

Cuando las juntas ya están oscurecidas, además de controlar la condensación será necesario limpiarlas. Entre los mejores métodos domésticos para hacerlo está una preparación elaborada con 250 ml de agua oxigenada, 50 ml de jabón lavavajillas y dos cucharadas de bicarbonato de sodio.

La mezcla se aplica sobre las juntas o esquinas afectadas y se deja actuar unos diez minutos antes de frotar con un cepillo. Después se retiran los restos y se deja secar completamente la superficie, procurando mantener una buena ventilación durante el proceso.

En cualquier caso, la clave está en no convertir la limpieza en la única solución. Si las manchas reaparecen una y otra vez, hay que actuar también sobre la humedad que las favorece. Limpiar las juntas puede devolverles su aspecto original; en cambio, conseguir que el baño se seque correctamente después de cada ducha es lo que ayuda a que permanezcan así durante más tiempo.

Fotos | En Pexels: Gustavo Fring y https://kaboompics.com/

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