La entrada de una casa no necesita necesariamente una gran reforma para cambiar de aspecto. Un árbol bien escogido puede transformar por completo una fachada, aportar color y hacer que una zona exterior bastante anodina gane presencia.
Eso sí, antes de plantar conviene tener en cuenta el espacio disponible, el clima y el tamaño que alcanzará cada especie. En un vídeo compartido en Instagram, una experta en jardinería de DelycarGreen porpone tres árboles especialmente llamativos por su floración.
Especies muy ornamentales
Se trata de la quaresmeira roja, el manacá de cheiro y la lluvia de oro. Son especies muy ornamentales, aunque proceden de climas diferentes y no todas resultan adecuadas para cualquier jardín.
Quaresmeira roja, una explosión de color
La primera propuesta es la conocida en Brasil como quaresmeira, perteneciente al género Tibouchina. Su principal atractivo está en una floración muy intensa que puede cubrir buena parte de la copa y convertirla en el centro de atención del jardín.
Además, su crecimiento relativamente rápido permite conseguir un efecto ornamental sin esperar décadas. Su origen tropical y subtropical obliga, sin embargo, a tener cuidado con las temperaturas bajas y las heladas, por lo que antes de plantarla conviene comprobar si se adapta al clima de la zona.
Manacá de cheiro, cambio de color
La segunda opción tiene una particularidad difícil de pasar por alto. El manacá de cheiro (Brunfelsia spp.) produce flores que cambian de tonalidad conforme envejecen, de manera que una misma planta puede mostrar simultáneamente flores de diferentes colores.
Es precisamente ese efecto el que lo convierte en una opción muy decorativa para una entrada. Durante la floración pueden convivir tonos blancos, rosados o violáceos, creando la sensación de que el árbol cambia de aspecto prácticamente de un día para otro.
Lluvia de oro para llenar de amarillo
La tercera propuesta es la lluvia de oro, nombre común que reciben distintas especies ornamentales caracterizadas por sus espectaculares flores amarillas. Cuando alcanza su momento de máxima floración, las ramas pueden quedar cubiertas de racimos o flores amarillas y crear ese efecto de lluvia que explica su nombre.
Es probablemente la opción más espectacular de las tres cuando está completamente florecida, pero aquí es especialmente importante comprobar qué especie concreta se está comprando, porque bajo el nombre de lluvia de oro se comercializan plantas diferentes, con tamaños, necesidades climáticas e incluso características de toxicidad distintas.
Un espacio exterior más agradable
Más allá de la estética, plantar un árbol junto a la fachada también puede proporcionar sombra y hacer más agradable el espacio exterior. Pero antes de decidirse por uno conviene pensar a largo plazo: distancia respecto a la vivienda, desarrollo de las raíces, altura adulta, mantenimiento y adaptación al clima son tan importantes como el aspecto de sus flores.
La idea, por tanto, no es simplemente escoger el árbol que resulte más bonito en una fotografía. Elegir una especie adecuada para el espacio puede cambiar radicalmente una entrada durante años, mientras que plantar únicamente pensando en su floración puede terminar creando problemas cuando el ejemplar alcance su tamaño adulto.
Fotos | En Pexels: Gulsah Nacar, Hector Portillo, André Nascente y Thilina Alagiyawanna.
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