Sumar plantas en la cocina es un acierto y lo es por varias razones: estéticas, emocionales, prácticas y funcionales. En un espacio donde predominan los materiales fríos y duros como el azulejo, el acero inoxidable o la melamina de los muebles, el extra de verde actúa como un punto de equilibrio. Pero no siempre es fácil dar con las especies adecuadas para este espacio, ya que las fluctuaciones de temperatura y la humedad requieren plantas especialmente resistentes.
A continuación, presentamos cinco plantas de interior idóneas, sencillas de cuidar y muy resistentes, ideales para llenar de luz y calidez el ambiente de la cocina:
- Filodendro (Philodendron)
Es el aliado indiscutible para sumar volumen y frescura en la parte alta de los muebles o estantes de la cocina. Sus hojas en forma de corazón y su porte ligeramente trepador o colgante aportan dinamismo, rompiendo las líneas rectas de los armarios.
Además, destaca por su increíble resistencia a los ambientes húmedos y su baja exigencia: tolera muy bien la luz indirecta y basta con regarlo cuando la capa superior del sustrato se sienta seca al tacto.
- Hierbas aromáticas en hilera
Pocas elecciones resultan tan funcionales y estimulantes como un pequeño huerto urbano de cara a la ventana. Variedades como la albahaca, la menta, el perejil o el cebollino enriquecen el espacio no solo con su aroma y color, sino que también representan un recurso culinario al alcance de la mano. Ubicadas mejor en el marco de la ventana para recibir luz natural directa, requieren riegos regulares sin encharcamientos para mantener sus brotes tiernos y aromáticos.
- Planta de serpiente (Sansevieria)
Perfecta para quienes buscan una estética contemporánea con el mínimo esfuerzo. Las hojas erguidas de la sansevieria, esculpidas con bordes amarillos y matices verdosos, parecerán una escultura verde en esquinas o encimeras.
Es una de las plantas purificadoras más destacadas del universo botánico: soporta la sequedad ambiental, las corrientes de aire e incluso los descuidos prolongados en el riego, necesitando agua solo cuando el sustrato está completamente seco.
- Planta de café (Coffea arabica)
Además de ser un claro guiño simbólico al ritual mañanero de la cocina, la planta de café aporta un verde denso, profundo y brillante gracias a sus hojas onduladas de acabado satinado. Su crecimiento compacto la convierte en una opción muy atractiva para lucir cerca de la zona de desayuno. Necesita de ambientes cálidos, una iluminación indirecta generosa y mantener la tierra ligeramente húmeda sin saturarla de agua.
- Violeta africana (Saintpaulia)
Para romper la hegemonía del verde y sumar un toque de color vivo y vibrante, la violeta africana es la predilecta. Sus pequeñas flores aterciopeladas en tonos violeta, rosa o blanco ofrecen una floración continua casi todo el año si recibe buena luz indirecta. Su tamaño compacto funciona mejor en pequeñas mesas o repisas cerca de la ventana, y solo requiere evitar mojar sus hojas durante el riego para mantener su follaje siempre impecable.
Imagen | freepik
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