
Aunque jamás salgan a la calle, los felinos domésticos también están expuestos a riesgos, y los veterinarios explican cómo protegerlos
Aunque no pisen la vereda ni interactúen con otros animales, los gatos que están dentro del hogar no están exentos de riesgos sanitarios. Por esto, los veterinarios insisten en desmitificar esta falsa sensación de seguridad.
Parásitos como las pulgas o las garrapatas no necesitan que el felino salga al exterior para alcanzarlo: son capaces de viajar y adherirse en el dobladillo de los pantalones, el calzado o la ropa tras una caminata por un parque, una plaza o una zona verde. Así, la rutina diaria de la familia se convierte, sin saberlo, en la vía de entrada de agentes infecciosos al hogar.
Pero las prendas de vestir no son el único puente posible de contagio. Como señala el veterinario Carlos Gutiérrez, del canal Mascotas y familias felices, insectos tan comunes como los mosquitos se colan con facilidad por ventanas y puertas. A través de una sola picadura, un mosquito puede transmitir la microfilaria responsable de la enfermedad del gusano del corazón (Dirofilaria immitis).
Mantener la pauta de desparasitación al día no solo protege al felino, sino también la salud de todos los integrantes de la casa. Al existir una convivencia tan estrecha con las mascotas, ya sea compartiendo sofás, camas o espacios comunes, los parásitos externos que ingresan a la vivienda pueden reproducirse rápidamente y causar picaduras o zoonosis en las personas.
Junto con el control parasitario, los expertos aconsejan diseñar un calendario de vacunación adaptado al estilo de vida de cada gato de interior. Aunque inmunizaciones como la triple vírica no siempre requieran una periodicidad anual en animales que no salen, mantener sus refuerzos cada dos o tres años previene contagios graves frente a una huida imprevista. Este protocolo cobra especial relevancia en hogares donde conviven varios felinos o se introducen animales rescatados de refugios, previniendo el contagio de virus como el calicivirus, el herpesvirus o la leucemia felina.
Proteger la salud de un gato doméstico implica también eliminar peligros cotidianos, con una especial atención a las ventanas o balcones sin mallas de protección, plantas ornamentales tóxicas, cordones de persianas, hilos o productos de limpieza accesibles para garantizar su bienestar y alargar su esperanza de vida.
Imagen | freepik
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