Los expertos coinciden: "Los grandes responsables del consumo eléctrico son el termo o la lavadora y se nota en la factura"

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Calentar agua, mantener aparatos funcionando durante muchas horas o utilizar determinados electrodomésticos con frecuencia puede marcar una diferencia considerable en el consumo mensual

Joana Costa

Editor

No todos los electrodomésticos influyen igual en la factura eléctrica. Una tostadora puede necesitar bastante potencia para funcionar, pero permanece encendida apenas unos minutos. Un termo eléctrico, un frigorífico o una secadora juegan en otra liga, ya sea porque necesitan generar calor o porque funcionan durante mucho más tiempo.

Según la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), entre los aparatos que pueden acumular un mayor consumo anual se encuentran la secadora, el lavavajillas, el frigorífico y la lavadora. El gasto real, sin embargo, depende del modelo, su eficiencia y, sobre todo, de cuánto lo utilicemos.

Calentar agua y ropa requiere mucha energía

Uno de los puntos importantes está en la temperatura. Calentar agua supone un importante consumo energético, de ahí que reducir la temperatura de lavado pueda ayudar a gastar menos electricidad.

En la lavadora y el lavavajillas, los programas ECO también están pensados para reducir el consumo de agua y energía. Aunque duren más tiempo, algo que puede resultar paradójico, trabajan durante buena parte del ciclo a temperaturas inferiores y optimizan los recursos utilizados.

La secadora merece una atención especial porque utiliza una cantidad considerable de energía para eliminar la humedad de la ropa. Siempre que sea posible, tender parte de las prendas en lugar de utilizarla en todos los lavados es una de las formas más directas de reducir su peso en la factura.

El termo eléctrico conviene vigilarlo

En las viviendas con termo eléctrico, el agua caliente puede representar otra parte relevante del gasto. Mantener una gran cantidad de agua a una temperatura superior a la realmente necesaria supone utilizar energía que quizá no vayamos a aprovechar.

Ajustar correctamente su temperatura y escoger una capacidad adecuada a las necesidades de la vivienda puede ayudar a controlar el consumo. Eso sí, no conviene reducir arbitrariamente la temperatura, ya que el almacenamiento de agua caliente también debe realizarse en condiciones sanitarias seguras.

Potencia y consumo no significan exactamente lo mismo. Un secador, una tostadora o un microondas pueden tener una potencia elevada, pero si solamente funcionan durante unos minutos su consumo acumulado puede ser inferior al de aparatos menos potentes que permanecen encendidos durante horas.

El frigorífico es el ejemplo contrario: funciona las 24 horas del día y los 365 días del año. Por eso su eficiencia energética y una temperatura correctamente ajustada pueden tener más importancia de la que parece.

También merece la pena prestar atención al consumo en stand-by. Televisores, altavoces inteligentes y otros dispositivos continúan utilizando pequeñas cantidades de electricidad mientras esperan volver a utilizarse. Individualmente puede parecer irrelevante, pero la suma de numerosos aparatos conectados durante todo el año termina apareciendo en la factura.

Fotos | Keegan Checks/Pexels y Keegan Checks/Pexels.

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