
Estas se adaptan bien a determinadas condiciones habituales del baño, aunque ninguna planta sustituye una buena ventilación
El baño no parece, a primera vista, el lugar más lógico para montar un pequeño jardín interior por sus condiciones habituales y de forma casi universal (salvo excepciones).
En el baño hay cambios de temperatura, vapor después de cada ducha y, en muchas viviendas, bastante menos luz que en el resto de las habitaciones. Sin embargo, algunas plantas se adaptan especialmente bien a ambientes húmedos y pueden contribuir a crear una sensación de mayor frescor.
La cuenta de TikTok Plantas Naturales (@plantas.naturales6) recomienda a este respecto varias especies para este espacio y las relaciona también con la reducción de los malos olores.
No obstante, es importante siempre tener presente que no existen plantas de interior capaces de solucionar por sí solas un problema de olores en un baño. Ventilar, limpiar y localizar posibles problemas de humedad o desagües sigue siendo fundamental en cualquier caso.
Ahora bien, estas plantas sí pueden ser una buena elección por su adaptación a determinados ambientes interiores y porque aportan vegetación a una estancia que no siempre asociamos con las plantas.
Helecho de Boston: agradece la humedad
El helecho de Boston (Nephrolepis exaltata) es probablemente el que mejor encaja con la imagen de un baño lleno de vapor. Prefiere ambientes con una humedad relativamente elevada y agradece la luz indirecta, mientras que el aire excesivamente seco puede hacer que sus hojas comiencen a deteriorarse.
Por eso, un baño luminoso puede convertirse en una ubicación interesante. Eso sí, humedad ambiental no significa mantener constantemente empapada la tierra: necesita un sustrato húmedo, pero con buen drenaje.
Lengua de suegra: resistente
La popular lengua de suegra juega la baza de la resistencia. Esta tolera diferentes condiciones de luz y necesita relativamente poco riego, algo especialmente útil en una habitación donde podemos caer en el error de pensar que, por haber mucha humedad, todas las plantas necesitan también mucha agua.
Precisamente el exceso de riego es uno de sus principales enemigos. Si se coloca en el baño, conviene dejar secar el sustrato entre riegos y evitar que quede agua acumulada en la maceta.
Cuna de Moisés: humedad y luz
La cuna de Moisés o espatifilo (Spathiphyllum) es otra habitual de los interiores. Sus grandes hojas verdes y sus características flores blancas hacen que resulte especialmente decorativa, pero también disfruta de cierta humedad ambiental.
Puede funcionar bien en un baño siempre que reciba suficiente luz indirecta. Un cuarto completamente interior y sin entrada de luz natural no se convierte automáticamente en un buen lugar para ella simplemente porque haya vapor después de la ducha.
Pothos: resistente y perfecto
El pothos (Epipremnum aureum) es otra buena opción para el baño gracias a su capacidad para adaptarse a distintas condiciones. Tolera bien la humedad ambiental y puede vivir con luz indirecta moderada, aunque cuanto mejor iluminado esté el espacio, siempre evitando el sol directo intenso, más vigoroso será su crecimiento.
Además, sus largos tallos colgantes permiten colocarlo sobre un mueble o una estantería y dejar que las hojas caigan, algo especialmente práctico en baños pequeños. No necesita demasiada agua y es importante evitar encharcar el sustrato.
Las tres tienen algo en común: pueden encajar en las condiciones de muchos baños, pero no son un ambientador natural milagroso. Si existe un olor persistente a humedad, tuberías o moho, poner una maceta al lado del lavabo difícilmente hará desaparecer la causa.
Fotos | Pexels/Peter Vang, Tiktok.com/@plantas.naturales6/, J. Kelly Brito, Rosa Stone, Bellava G y Aleksander Dumała.
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